Sentencia Ernesto Balda Hernández 4 de febrero de 2002

Sentencia judicial definitiva de la Segunda Sala de la Corte Superior de Guayaquil, Ecuador, de febrero 4 de 2002, ratificando la sentencia de su inferior y calificando de TEMERARIA la acusación hecha por el Estado contra D. Ernesto Balda Hernández.

Esta es la página 13 de dicha sentencia, en la que se resalta que: «lo expuesto la Sala considera que la acusación en contra de Ernesto Balda Hernández es temeraria, y se confirma el sobreseimiento dictado por la Juez inferior contra Ernesto Balda Hernández

Antecedentes

Cuando por razones de la precaria situación económica de Ecuador, luego de la guerra del Cenepa, con Perú en 1995, y de la catástrofe causada por el fenómeno meteorológico de El Niño , de 1997/98, que fueron causa de los más graves efectos económicos en la historia del país, se dieron gran cantidad de quiebras, entre ellas de muchos bancos. En aquellos años entre los tres bancos más importantes de Ecuador se posicionaba el Banco del Progreso, cuyos propietarios, las familias Aspiazu y Balda lo eran también de la Empresa Eléctrica del Ecuador, (que generaba y distribuía casi un 40% del consumo nacional y que generaba un altísimo flujo de ingreso monetario al Banco),así como de otras importantes empresas. El Estado ecuatoriano a esas fechas adeudaba por subsidios a la Empresa Eléctrica del Ecuador una considerable suma que ascendía a algunos cientos de millones de dólares.
Con el fin de tomar posesión de los bienes de dichas familias, hacerse con ellos, no pagar las deudas debidas y justificar políticamente el desastre económico, se inició una agresiva y falsa campaña contra el Banco del Progreso, sus propietarios y funcionarios, llegando a realizar temerarias acusaciones, inicio del juicio cuya sentencia se muestra.
Pese a ello se confiscaron los bienes de las familias, incluidos entre otras, la Empresa Eléctrica del Ecuador y el mismo Banco, no rindiéndose nunca cuenta de esas confiscaciones.

No Son Los Mismos De Siempre

por Guillermo Arosemena

La única explicación que encuentro de la pobre opinión que el pueblo ecuatoriano tiene de la empresa privada es la falta de difusión sobre ella de las propias cámaras de la producción, de no haberse interesado en publicar sistemáticamente lo que hacen las empresas, ni haber promovido la vida de cómo grandes empresarios comenzaron siendo pequeños y sin mayores recursos económicos. Es una inexplicable falta de interés que ha dado oportunidad a que escritores de ideología de izquierda se expresen tan mal…